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Patagonia Virgin fue aprobado

Benjamín Alvarado, Nicolás Geyger y Guillermo Pereira dieron el primer recorrido al nuevo campo en Frutillar.

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Enclavada en medio de colinas y agua, con el lago Llanquihue y siete volcanes de fondo, la nueva cancha Patagonia Virgin, en Frutillar, ya es realidad. Hoy se hará su estreno oficial, pero este viernes La Tercera tuvo acceso a sus nueve primeros hoyos, caracterizados por la mano del legendario Jack Nicklaus, cuya empresa diseñó la cancha.

“En verdad es emocionante. Me dan ganas de llorar,  no sé cómo explicarlo”, reconoce Santiago Said, gerente general del proyecto. Ha pasado casi una década desde que su padre anunció la idea de crear una cancha inédita en Chile, pero hace poco más de dos años que comenzaron las obras. “Muchos no creían en nosotros, algunos todavía no creen, pero esta cancha está pensada para que sea la mejor del país”. Así de convencido están los Said con este ambicioso proyecto.

Y al primer recorrido llegaron Benjamín Alvarado, Nicolás Geyger y Guillermo Pereira, tres de los más importantes exponentes del país. “El festín de putter que hemos dado”, bromea Alvarado en el hoyo cinco, tras fallar una pelota que parecía sencilla. Sus compañeros sonríen.

Poco importó la precisión en esta jornada, más bien fue un juego amistoso, en el que ni siquiera se contaron los golpes. La verdadera prueba de fuego llegará hoy, cuando el argentino Ángel Cabrera compita contra los chilenos en un minitorneo que repartirá cerca de cuatro millones de pesos.

El verde es profundo aquí, donde comienza la Patagonia. Se mezcla entre el azul de fondo y con el blanco de los picos montañosos, y con el intenso viento que sopla casi todo el día. “Es maravilloso, increíble. Vinimos a conocer el lugar y de verdad que es hermoso”, comenta Alvarado, que además entrega su juicio respecto al proyecto: “Había mucha dificultad porque la cancha está especialmente diseñada para el viento. Nicklaus supo entender muy bien el entorno, no cambió nada, ni siquiera movió un árbol”.

La cancha, diseñada por la empresa del Oso Dorado, tiene al menos siete búnkers en su primera etapa, caracterizados por su forma irregular y no la curvada, como un riñón, que se acostumbra en la mayoría de los circuitos nacionales. Guillermo Pereira la analizó así: “El viento hace de esta cancha una muy competitiva. Es única en Chile. Los greens son complicados, los fairways y los búnkers también.  Fallas en el rough y estás muerto”.

“Es un  proyecto muy bueno, mucho movimiento en los hoyos, buena calidad, se nota en los tee y en los greens. Tiene eso que te llama a jugar”, comenta Geyger, uno de los más entusiastas de la jornada.

Por ahora, la cancha es links, por lo que no posee bosques o una vegetación importante, sin embargo, a contar de su segunda etapa esto cambiará. “Tenemos diseñada una cancha de 7.300 yardas (hoy tiene 3.695), que en la segunda fase entrará en medio de un bosque nativo, para completar así los 18 hoyos”, asegura Ricardo Schmitz, gerente de desarrollo de Patagonia Virgin y director del club de golf.

El proyecto de golf más ambicioso de la última década está pensado para jugar con o sin lluvia, algo que cuesta en Chile. “Van a tener que reeducar a sus golfistas”, le aconsejó Nicklaus hace algunos años a los Said. Comienza ahora la tarea.